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martes, 11 de julio de 2017

La trampa de Tucícides por Graham Allison

Más detalles e información aquí
Últimamente el libro de Graham Allison, Destined for War: Can America and China Escape Thucydides's Trap?, está teniendo una gran presencia en los medios debido a la posibilidad de una futura guerra entre EEUU y China (más información aquí, aquí y aquí), si nos atenemos a la denominada trampa de Tucídides.

Básicamente dicha trampa consiste en que en cualquier periodo histórico es muy difícil la coexistencia pacífica entre una potencia dominante y una potencia emergente. Para apoyar esta hipótesis, Allison analiza a lo largo de la historia dieciséis casos (véase gráfico de la izquierda) concluyendo que únicamente en cuatro situaciones: (i) en plena era de los descubrimientos, la rivalidad entre Portugal y las Coronas de Castilla y Aragón (embrión de la Monarquía Hispánica y de la actual España) y que decidieron repartirse el mundo en el Tratado de Tordesillas (1494); (ii) la rivalidad política en las décadas de 1900s-20s entre Reino Unido y EEUU, en las cuales los norteamericanos apostaron por la famosa Doctrina Monroe y que acabaría con un sonado desencuentro debido al "no ingreso" de los norteamericanos tras el final de la Primera Guerra Mundial en la Sociedad de Naciones inspirada por Wilson; (iii) la Guerra Fría entre EEUU y la URSS, salpicada de multitud de conflictos entre terceros países apoyados por unos y otros; y, por último, (iv) la reciente rivalidad económica y política en el seno de la UE entre Francia y Reino Unido versus Alemania, donde probablemente el Brexit sea la constatación de la derrota británica. En suma, un libro muy interesante donde tal vez lo más importante no sean las probabilidades de una futura guerra entre el gigante asiático y EEUU, sino más bien la constatación del progresivo desplazamiento del centro de gravedad político y económico desde Occidente hacia Asia.

domingo, 9 de julio de 2017

Una breve reflexión sobre el Holocausto, Simone Veil

Original aquí
Sinceramente me ha gustado mucho la reflexión (en inglés aquí) que ha realizado Bernard-Henri Lévy sobre el Holocausto a raíz de la muerte de Simone Veil (más información aquí, aquí, aquí y aquí). Voy a copiar y pegar de dicha reflexión cinco ideas que me parecen fundamentales.

(...) hay que decir que nadie ha identificado con tanta precisión como ella  (Simone Veil) los rasgos que, efectivamente, singularizan la Shoá. Fue un crimen, decía: 1. Sin huellas (ni órdenes escritas ni directivas oficiales, nunca, en ninguna parte); 2. Sin tumbas (su padre, su hermano, su madre, desaparecieron convertidos en cenizas y humo, sin otra tumba que su memoria y, al final de su vida, su autobiografía); 3. Sin ruinas (Auschwitz, cuando ella regresa años después, es un lugar apaciguado, neutralizado, aseptizado); 4. Sin escapatoria (un sarajevita tenía, al menos en teoría, la posibilidad de abandonar Sarajevo; un ruandés, Ruanda; un camboyano, Camboya; lo propio del Holocausto fue que no había ningún lugar adonde ir: el mundo era una trampa); 5. Sin el menor rastro de racionalidad (cuando tuvieron que escoger entre dar paso a un tren con tropas de camino al frente o a otro con judíos de camino a los hornos, los nazis siempre escogieron este último).

viernes, 30 de junio de 2017

Eli Pariser. El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos

Año 2022. Los medios de comunicación tradicionales (radio, prensa y tv) X acaban de denunciar en el país X que el presidente X ganó las pasadas elecciones recurriendo a la creación de perfiles falsos en las redes sociales. Estos perfiles crearon corrientes de opinión, manipularon información y difundieron toda una maquinaria promocional (trending topic) a favor del candidato X que desestabilizaron a los partidos rivales. ¿Ciencia ficción o distopía a corto y medio plazo? En el año 2011 The Guardian informó que el ejército norteamericano creó varios perfiles de usuarios ficticios -a través de la empresa Ntrepid- en las redes sociales para investigar las corrientes de opinión en Facebook o Twitter.

Según expone el activista Eli Pariser en la actualidad "alguien decide qué leemos y cómo pensamos" (entrevistas aquí, aquí, aquí y aquí; audio radio3 HET2 Barriupedia aquí). Veamos el cómo. El principal objetivo de los gigantes de internet y las redes sociales -Yahoo, Google, Facebook, Youtube y Microsof Live- es personalizar el ciberespacio. A partir de nuestras búsquedas, nuestras compras y nuestros comentarios en los buscadores y en las redes sociales las empresas de internet filtran lo que nos gusta y lo que no nos gusta. En otras palabras, los algoritmos de estas grandes empresas de internet seleccionan el mundo por nosotros, qué vamos a ver y qué no vamos a ver. ¿Qué significa esto? En diciembre de 2009, Google comenzó a personalizar los resultados de las búsquedas de todos sus usuarios. Esto implica que si varias personas se conectan al mismo tiempo y buscan sobre el mismo tema se obtienen resultados muy distintos, ya que Google discrimina en función del ordenador que usemos, buscador utilizado, lugar (ubicación) de conexión y así hasta 57 indicios o características. Pero Google no es la única, lo mismo están haciendo otras empresas y portales de noticias como Yahoo News, New York Times, Washington Post y las que no sabemos.


viernes, 23 de junio de 2017

Recomendación: Los Vencidos de Robert Gerwarth


Recientemente la Unión Europea (UE) ha recibido el Premio Princesa de la Concordia 2017 debido a que ha contribuido a difundir valores como la libertad, los derechos humanos y la solidaridad. Determinados sectores políticos han criticado este premio (por ejemplo, aquí) debido fundamentalmente a su política migratoria. Es cierto, que la UE debe mejorar su exceso de burocracia, su política con los refugiados y/o las diferencias económicas entre sus miembros. En mi opinión, hay que aceptar con fairplay todas estas críticas para seguir avanzando hacia una Europa más fuerte y solidaria en todos los sentidos. Sin embargo, basta repasar la historia de Europa desde 1914 para afirmar que prácticamente nadie hubiera apostado porque en la actualidad existiera una Unión Europea con 27 estados miembros (excluyendo a Gran Bretaña). A tales efectos, se puede leer el fantástico libro de Keith Lowe que disecciona lo que era Europa entre 1945 y 1950 al acabar la Segunda Guerra Mundial (II GM): un Continente Salvaje donde todo valía (más detalles aquí). Más recientemente (abril 2017), me gustaría recomendar el libro de Robert Gerwarth: Los vencidos. Por qué la Primera Guerra Mundial no concluyó del todo (1917-1923). Gerwarth ha escrito un libro magnífico, excelente sobre lo que sucedió en los países que perdieron la Primera Guerra Mundial (I GM).

El panorama era desolador. Según el autor (p. 30), “la Europa de posguerra, durante el periodo que va desde la conclusión oficial de la Gran Guerra, en 1918 hasta la firma del Tratado de Lausana, en julio de 1923, fue el lugar más violento del planeta. Aunque no contabilicemos los millones de personas que fallecieron a causa de la pandemia de gripe española entre 1918 y 1920, ni los cientos de miles de civiles de la zona comprendida entre Beirut y Berlín que murieron de hambre como consecuencia de la decisión de los Aliados de mantener el bloqueo económico tras el fin de las hostilidades, más de cuatro millones de personas -una cifra superior a la suma de víctimas mortales de Gran Bretaña, Francia y EEUU durante la guerra- fallecieron a consecuencia de los conflictos armados en la Europa de posguerra. Por añadidura, millones de refugiados empobrecidos procedentes de Europa Central, Oriental y Meridional vagaban por el paisaje de Europa Occidental, arrasado por la guerra, en busca de seguridad y de una vida mejor”.