Según
Pinker, en la actualidad la violencia ha disminuido radicalmente en
todas sus manifestaciones hasta conocer los niveles más bajos de la
historia. En su opinión, el hecho de que actualmente haya guerra en Siria es que el
descenso de la violencia en el mundo no ha alcanzado el nivel cero. Paralelamente, también hoy
en día viven en paz países como Angola, Vietnam o Nicaragua que antes
fueron escenarios de cruentos conflictos bélicos (entrevista aquí). Sin embargo, las guerras, conflictos y episodios de violencia siguen existiendo. La pregunta parece obvia: ¿Por qué existen guerras? Por motivos económicos (aumento de la desigualdad), por motivos ideológicos, por conflictos étnicos... No está claro.
Para empezar, os recomiendo la siguiente entrevista a Joan Esteban quien estudia junto con Debraj Ray la relación entre los conflictos bélicos y la desigualdad económica. Ambos autores dudan que la desigualdad sea la principal causa de los conflictos e inciden en el concepto de polarización. En otras palabras, la existencia de muchos pobres y un solo rico no implica la existencia de un conflicto. Por el contrario, si en una
sociedad se observan dos grupos igual de pobres o igual de ricos, aumentan las posibilidades de un conflicto. Para estos autores, la sociedad se polariza por más factores que por cuestiones económicas (igualdad de rentas). Las guerras, las huelgas,
los disturbios y otras tensiones sociales constituyen elementos de
polarización evidentes. Os recomiendo el artículo de The Economist, Civil wars: How to stop the fighting, sometimes.
Más interrogantes. ¿Qué es lo que lleva a las personas a cometer crímenes de guerra? ¿Constituye la radicalización de las ideologías políticas una respuesta a esto? O, por el contrario, existe algo más.
Aunque la guerra ya había finalizado en Europa debido a la rendición alemana el 8 de mayo, la II Guerra Mundial no finalizó hasta que Japón se rindió incondicionalmente el 15 de agosto de 1945. ¿Por qué se rindió Japón? Aparentemente todo apunta al lanzamiento de las bombas atómicas. Los hechos son sobradamente conocidos. El 6 de agosto de 1945 el avión estadounidense Enola Gay lanzó la primera bomba atómica (Little Boy, basada en uranio) sobre Hiroshima. Los efectos fueron devastadores: murieron más de 80.000 personas y más del 80% de los edificios fueron destruidos o quedaron severamente dañados. Posteriormente fallecerían entre 90.000 y 166.000 debido a las heridas sufridas en la explosión y a los efectos de la radiación. Tres días después, el 9 de agosto, se lanzó una segunda bomba (Fat Man, basada en plutonio) sobre Nagasaki causando de forma inmediata más de 40,000 muertes.
Quien escribió esto fue Churchill a su mujer el 28 de julio de 1914. Probablemente su opinión fuera completamente diferente cuatro años después. Incluso antes. Antes de 1914 Gran Bretaña era el principal prestamista y acreedor de la economía mundial. Una vez finalizada la contienda en 1918, Gran Bretaña se convirtió en un país deudor con los EEUU al tiempo que perdió su hegemonía política y económica en el mundo. El propio Churchill calificó posteriormente en The Gathering Storm el periodo comprendido entre 1914 y 1945 como la Segunda Guerra de los Treinta Años (Second Thirty Years War) con diferentes episodios bélicos: Guerra de los Balcanes (1912-13), Primera Guerra Mundial (1914-18), la Guerra Civil Rusa (1917-1923), la guerra entre Ucrania y la URSS (1917-21), la guerra entre Polonia y la URSS (1919-1921), la Guerra Civil Española (1936-39) y la Segunda Guerra Mundial (1939-45). Incluso para algunos historiadores e intelectuales se puede hablar de una gran guerra civil europea con varios ingredientes adicionales: nacionalismo, fascismo (nazismo) y comunismo. Para saber más sobre la Primera Guerra Mundial tenéis los excelentes enlaces de la BBC: 37 Days: Countdown to World War One; World War One y Did the World War One nearly bankrupt Britain?
Faustina (alias la Grifa, por su pelo rizado) se dedicaba a cocinar y a limpiar en casas de otros vecinos en un pequeño pueblo castellano, Pedro Bernardo (Ávila). Su compañero se llamaba Mariano Martín de la Cruz (alias José el Cano), un jornalero analfabeto. No estaban casados legalmente según las leyes españolas. Se habían casado en Francia, cuando se fueron en busca de un trabajo que escaseaba en España. Tenían tres hijas. Un día cualquiera de 1936 Mariano fue detenido en Ávila, acusado de haber sido el alcalde rojo de Pedro Bernardo. Gracias a su patrón salvó la vida: ¿cómo iba a ser alcalde Mariano si no sabía leer ni escribir? Vale que Mariano tuviera ideas, pero no era más que un simple segador, argumentó su patrón. Mariano tuvo que esconderse durante un tiempo en Arévalo. A su esposa Faustina le dijeron que había muerto.
Muy curioso y
polémico el índice denominado Good Country Index (literalmente índice del buen país) diseñado por el asesor político independiente Simon Anholt. Este índice clasifica a 125 países en función
de las cosas buenas que hacen por los demás países y personas. En palabras del propio autor es: “What I
mean by a Good Country is something much simpler: it’s a country that
contributes to the greater good”. En otras palabras, hasta qué punto los países se preocupan por el bienestar global y no única y exclusivamente por lo que sucede en su interior. Este índice se elabora teniendo en
cuenta siete parámetros que a su vez se desglosan en distintas características:
ciencia y tecnología (patentes, premios Nobel), cultura (libertad de prensa,
exportación de bienes creativos), seguridad y paz mundial (tropas de
pacificación internacional, seguridad en internet, penalización a los países que exportan armas y
participan en conflictos internacionales violentos), contribución al orden
mundial (firma de tratados internacionales, acogida de refugiados políticos), cuidado
del planeta y el medio ambiente (biodiversidad, exportación de residuos
contaminantes, emisiones CO2), prosperidad e igualdad (apertura comercial,
asistencia al desarrollo, voluntarios Naciones Unidas en el extranjero) y
finalmente salud y bienestar (ayuda alimentaria, donaciones humanitarias al
exterior, exportaciones farmacéuticas).
El top10 de
países que más hacen por otros serían Irlanda, Finlandia, Suiza, Holanda, Nueva
Zelanda, Suecia, Reino Unido, Noruega, Dinamarca y Bélgica. Según este índice España
ocuparía el lugar 19. Por apartados, España ocuparía el 1er lugar en la
categoría de salud y bienestar; el 23 en cultura; el 24 en la contribución al
orden mundial; igualmente el lugar 24 en el cuidado del planeta y el medio ambiente;
el 37 en ciencia y tecnología; el 49 en prosperidad e igualdad y finalmente el
120 en la seguridad y paz mundial. Los países que menos se preocupan por los
demás serían por este orden Libia (puesto 125), Vietnam, Iraq, Azerbaiyán, Angola,
Zimbabue, Indonesia, Benín, Venezuela y Yemen.
Todos los años, el 20 de junio se celebra el día Mundial de los Refugiados... la verdad es que hay poco que celebrar y mucho trabajo por hacer. Desafortunadamente el número de personas que se ven obligadas a desplazarse en el mundo sigue aumentando. Tenéis sus historias aquí. En la actualidad hay más de 45 millones de refugiados y desplazados internos: cada cuatro segundos alguna persona se vio obligado a abandonar su hogar. Más de la mitad de todos los refugiados proceden de tan solo cinco países afectados por la guerra: Afganistán, Somalia, Iraq, Siria y Sudán. Nuevos conflictos en la República Centroafricana y otros que nunca acaban en el Congo o en Myanmar, no hacen sino incrementar la cifra de refugiados.
Os dejo unas palabras de Primo Levi (1919-1987) (más detalles aquí y aquí): un escritor italiano de origen judío sefardí, quien estuvo internado en Auschwitz desde febrero de 1944 hasta la liberación del campo en enero de 1945. Las palabras corresponden al libro: Los hundidos y los salvados.
(...)
Todo lo que necesitamossaber, odebemos recordar es que cuandoHitleroMussolinihablaban en público, la gente creía en ellos. Además
fueron aplaudidos y admirados. Las ideas que defendieron
eran aberrantes, estúpidas y crueles. Sin embargo,
tuvieron miles de seguidores. Estos seguidores no nacierontorturadores, pero cualquier persona está
dispuesta a creer y obedecersin
rechistar.
Por consiguiente, debemostener mucho cuidado con aquellas personas que
tratan deconvencernossin usar
la razón.Enel odio e ideologíanazi, no hay nada racional.No podemos comprender dicha ideología, pero
hay quesaber de dóndeviene.
Si la comprensiónes imposible,es necesarioel conocimientoporque lo que pasó puede volver a repetirse.
The Vacant Plate. British Lion vs Rusian Bear, 1905. Original aquí.
Este domingo 16 de marzo se celebra un referéndum en la península de Crimea que decidirá si dicho territorio forma parte de Rusia o se configura como un territorio autónomo dentro de Ucrania (últimos detalles sobre este conflicto desde Londres y Nueva York aquí y aquí; desde Moscú aquí y aquí). En la prensa aparecen términos como nueva guerra fría o tambores de guerra. Lo que se recuerda menos es que hace 160 años se produjo una guerra en Crimea, producto de la rivalidad entre Rusia y Gran Bretaña (lo que Kipling denominó en su novela Kim, The Great Game). Veamos. Ucrania formó parte del Imperio Ruso desde 1654 con Alexis I (segundo zar de la dinastía Romanov) hasta 1991 con la desintegración de la Unión Soviética. Bien es cierto, que durante la revolución bolchevique se produjo un intento de separarse con luchas entre la República Popular de Ucrania (nacionalistas partidarios de la independencia) y la República Soviética de Ucrania (sobre Ucrania desde 1917 hasta la actualidad aquí; sobre la Guerra Civil y la Revolución Rusa aquí). Por su parte, Crimea formaba parte del Imperio Otomano hasta que Catalina la Grande lo conquistó en 1783. Desde entonces Sebastopol se convirtió en un lugar estratégico para la flota rusa del Mar Negro y su acceso al Mediterráneo. El 19 de febrero de 1954 el ucraniano Kruschev en nombre del Soviet Supremo cedió la península de Crimea a Ucrania.
Según un informe publicado por The Lancet Global Health, en seis países de Asia Oriental casi el 25% de los hombres ha declarado haber realizado alguna violación contra las mujeres. La muestra se ha realizado sobre más de 10,000 hombres. Lamentablemente las mujeres y las niñas sufren de manera constante la violencia, son casadas a la fuerza, vendidas para explotación sexual, mutiladas genitalmente y utilizadas como víctimas de guerra. La noticia aquí y aquí. Estamos hablando de 1 de cada 4 hombres.
Los datos son los siguientes, ordenados de forma decreciente:
La guerra civil en Siria está llegando a situaciones límite. El conflicto actual en Siria se remonta a enero de 2011, cuando la
oposición se lanzó a la calle contra el gobierno influenciada por las protestas que se produjeron en el marco de la denominada "Primavera árabe". La guerra (o levantamiento) contra el presidente Bashar al-Assad, hijo del anterior presidente sirio el militarHafez al-Assad (1971-2006) y heredero
del partido (Baaz) que gobierna Siria desde 1947, ha dejado más de 60.000
muertos y 2,5 millones de refugiados en países vecinos en casi 2 años. Las
potencias occidentales han exigido al presidente al-Assad que renuncie y
han pedido la intervención de Consejo de Seguridad de la ONU. Sin
embargo, Rusia y China, cercanos a al-Assad, han vetado todo intento de
producir una resolución.
Hoy 20 de junio es el Día Mundial del Refugiado. En la ctualidad se estima que casi 45 millones de personas están desplazadas por la fuerza debido a los conflictos bélicos y a la persecución política. La mitad del total de los refugiados del mundo proceden
de sólo cinco países: Afganistán, Somalia, Irak, Siria y Sudán. Entre los refugiados, los niños alcanzan una cifra cercana al 50%. ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) ha ayudado y asistido a más de 15 millones de desplazados y asimismo ha identificado a unos 3,5 millones de apátridas (se estima que existen más de 12 millones) en 64 países. En la actualidad, el número de personas forzadas a abandonar sus
hogares ha alcanzado su nivel más alto desde las crisis humanitarias de Ruanda y la exYugoslavia en 1994. La situación en los campos de refugiados pueden llegar a ser dramáticas debido a la aglomeración de personas en los campos que provoca una insufiencia de alimentos, agua y seguridad alarmantes (una reflexión sobre los refugiados en el Cuerno de África aquí). Podéis encontrar más información sobre los refugiados en MSF, en el Comité Internacional de la Cruz Roja y en periodismohumano.
A nivel académico podéis consultar la revista Journal of Refugee Studies y la web necrometrics que recoge el número de fallecidos en los conflictos bélicos desde la antigüedad hasta la actualidad.
The Dogs of War (aquí y aquí). Original imagen aquí.
Según el Institute for Economics & Peace, Afganistán, Somalia, Siria, Iraq, Sudán, Pakistán, R.D. Congo, Rusia, Corea del Norte y República Centroafricana son los países más violentos del mundo (noticia aquí). Por su parte, los países más pacíficos son Islandia, Dinamarca, Nueva Zelanda, Austria, Suiza, Japón, Finlandia, Canadá, Suecia y Bélgica. Esta institución utiliza un índice denominado GPI (Global Peace Index) que evalúa 22 indicadores en 162 países.
Dichos indicadores miden el número de fallecidos en conflictos armados internos y mundiales, el número de desplazados, la inestabilidad política, la posibilidad de actos terroristas, el número de homicidios, el nivel de criminalidad violenta, el número de personas encarceladas, el número de policías y/o cuerpos de seguridad, el gasto militar con relación al PIB, el volumen de exportaciones e importaciones de armas convencionales, el número de armas pesadas y la disponibilidad de armas ligeras, etc.
Las principales conclusiones que se extraen de dicho informe son las siguientes: (i) la violencia a nivel mundial ha crecido un 5% entre 2008 y 2012 debido a tres factores principales: aumento del número de homicidios, incremento del gasto militar como porcentaje del PIB y a un mayor desarrollo de la inestabilidad política. Por ejemplo, en 2012 la guerra contra el narcotráfico en México produjo el doble de víctimas que en Irak y Afganistán; (ii) Europa es el continente más pacífico ya que incluye a 13 países en el top20; (iii) el impacto económico total de la violencia supone el 11% del PIB mundial: simplemente con que la violencia se redujera a la mitad se generaría suficiente dinero para el Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera y para financiar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
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“What kind of peace do I mean? What kind of peace do we seek? Not a Pax Americana enforced on the world by American weapons of war. Not the peace of the grave or the security of the slave. I am talking about genuine peace, the kind of peace that makes life on earth worth living, the kind that enables men and nations to grow and to hope and to build a better life for their children - not merely peace for Americans but peace for all men and women -not merely peace in our time, but peace in all time.” John F Kennedy's 'Strategy of Peace' speech
“¿Qué clase de paz quiero decir? ¿Qué clase de paz estamos buscando? No estoy hablando de una Pax Americana impuesta por las armas de guerra estadounidenses. No es la paz de la tumba o la seguridad del esclavo. Estoy hablando de una verdadera paz, de la clase de paz que merezca la pena vivir en el mundo, el tipo de paz que permite a los hombres y a las naciones crecer, tener esperanza y construir una vida mejor para sus hijos. Una paz no sólo para el pueblo norteamericano, sino una paz para todos los hombres y mujeres que habitan en el planeta. Una paz no sólo en nuestra época, sino una paz para todas las épocas. Discurso de John F. Kennedy sobre la “Estrategia de la Paz”.