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domingo, 14 de septiembre de 2025

¿Por qué Napoleón perdió en Waterloo?


Prusianos atacando en Waterloo. A. Northern, c, 1863
El 18 de junio de 1815 las tropas Napoleónicas fueron derrotadas definitivamente en Waterloo, efeméride de la cual se han cumplido hace poco 200 años. Mucho se ha escrito sobre lo que sucedió en Waterloo. Personalmente os recomiendo el reciente libro de Barbero (Waterloo. La última batalla de Napoleón) y un clásico de 1976 del especialista militar John Keegan (El rostro de la batalla) (más libros aquí y aquí); la película Waterloo (1970); y si os fascinan mucho las recreaciones históricas os recomiendo iros directamente cada año a la localidad belga de Waterloo. Sin embargo, probablemente lo más interesante sea centrarse en las razones que llevaron a la derrota definitiva de los ejércitos franceses y en sus consecuencias geopolíticas y económicas.

Napoleón, 1804. JL David, Louvre
Poco antes de coronarse emperador (aunque tal vez lo más exacto sería decir autocoronarse) el 2 de diciembre de 1804, Napoleón escribió a su hermano: “Estoy destinado a cambiar la faz del mundo; al menos eso creo. Tal vez algunas ideas de fatalidad se mezclan en este pensamiento, pero no la rechazo; creo incluso en ellas y esta confianza me da los medios del éxito”. Tras Waterloo, se comprobó que no era cierta la leyenda que decía: “La Guardia muere y se rinde”. Lo que acabaría imponiéndose será la doctrina Palmerston: “El reino (Gran Bretaña, GBR) no tiene enemigos perpetuos ni amigos eternos; solo tiene intereses”.

¿Por qué perdió Francia la guerra (detalles sobre la cronología de las Guerras Napoléonicas aquí, aquí y aquí? Voy a esgrimir tres razones.


viernes, 23 de junio de 2017

Recomendación: Los Vencidos de Robert Gerwarth


Recientemente la Unión Europea (UE) ha recibido el Premio Princesa de la Concordia 2017 debido a que ha contribuido a difundir valores como la libertad, los derechos humanos y la solidaridad. Determinados sectores políticos han criticado este premio (por ejemplo, aquí) debido fundamentalmente a su política migratoria. Es cierto, que la UE debe mejorar su exceso de burocracia, su política con los refugiados y/o las diferencias económicas entre sus miembros. En mi opinión, hay que aceptar con fairplay todas estas críticas para seguir avanzando hacia una Europa más fuerte y solidaria en todos los sentidos. Sin embargo, basta repasar la historia de Europa desde 1914 para afirmar que prácticamente nadie hubiera apostado porque en la actualidad existiera una Unión Europea con 27 estados miembros (excluyendo a Gran Bretaña). A tales efectos, se puede leer el fantástico libro de Keith Lowe que disecciona lo que era Europa entre 1945 y 1950 al acabar la Segunda Guerra Mundial (II GM): un Continente Salvaje donde todo valía (más detalles aquí). Más recientemente (abril 2017), me gustaría recomendar el libro de Robert Gerwarth: Los vencidos. Por qué la Primera Guerra Mundial no concluyó del todo (1917-1923). Gerwarth ha escrito un libro magnífico, excelente sobre lo que sucedió en los países que perdieron la Primera Guerra Mundial (I GM).

El panorama era desolador. Según el autor (p. 30), “la Europa de posguerra, durante el periodo que va desde la conclusión oficial de la Gran Guerra, en 1918 hasta la firma del Tratado de Lausana, en julio de 1923, fue el lugar más violento del planeta. Aunque no contabilicemos los millones de personas que fallecieron a causa de la pandemia de gripe española entre 1918 y 1920, ni los cientos de miles de civiles de la zona comprendida entre Beirut y Berlín que murieron de hambre como consecuencia de la decisión de los Aliados de mantener el bloqueo económico tras el fin de las hostilidades, más de cuatro millones de personas -una cifra superior a la suma de víctimas mortales de Gran Bretaña, Francia y EEUU durante la guerra- fallecieron a consecuencia de los conflictos armados en la Europa de posguerra. Por añadidura, millones de refugiados empobrecidos procedentes de Europa Central, Oriental y Meridional vagaban por el paisaje de Europa Occidental, arrasado por la guerra, en busca de seguridad y de una vida mejor”.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Duval (Alternatives Economiques) critica a Stiglitz (El Euro. Como la moneda común amenaza el futuro de Europa)

Original aquí
Muy interesante el artículo firmado por Guillaume Duval en Alternatives Economiques (revista francesa próxima al pensamiento keynesiano y neokeynesiano) y que lleva por título Por qué Joseph Stiglitz se equivoca. En dicho artículo critica duramente las tesis del último libro de Stiglitz, El Euro. Como la moneda común amenaza el futuro de Europa, donde señala que los beneficios de continuar con el euro son limitados y ambiguos, mientras que los costes (estancamiento y depresión económica), son bastante más significativos.

Salvo el subrayado y los enlaces que son propios, reproduzco por completo el texto de Guillaume Duval. (...)

viernes, 14 de marzo de 2014

La Guerra de Crimea

The Vacant Plate. British Lion vs Rusian Bear, 1905. Original aquí.
Este domingo 16 de marzo se celebra un referéndum en la península de Crimea que decidirá si dicho territorio forma parte de Rusia o se configura como un territorio autónomo dentro de Ucrania (últimos detalles sobre este conflicto desde Londres y Nueva York aquí y aquí; desde Moscú aquí y aquí). En la prensa aparecen términos como nueva guerra fría o tambores de guerra. Lo que se recuerda menos es que hace 160 años se produjo una guerra en Crimea, producto de la rivalidad entre Rusia y Gran Bretaña (lo que Kipling denominó en su novela Kim, The Great Game). Veamos. Ucrania formó parte del Imperio Ruso desde 1654 con Alexis I (segundo zar de la dinastía Romanov) hasta 1991 con la desintegración de la Unión Soviética. Bien es cierto, que durante la revolución bolchevique se produjo un intento de separarse con luchas entre la República Popular de Ucrania (nacionalistas partidarios de la independencia) y la República Soviética de Ucrania (sobre Ucrania desde 1917 hasta la actualidad aquí; sobre la Guerra Civil y la Revolución Rusa aquí). Por su parte, Crimea formaba parte del Imperio Otomano hasta que Catalina la Grande lo conquistó en 1783. Desde entonces Sebastopol se convirtió en un lugar estratégico para la flota rusa del Mar Negro y su acceso al Mediterráneo. El 19 de febrero de 1954 el ucraniano Kruschev en nombre del Soviet Supremo cedió la península de Crimea a Ucrania.

jueves, 10 de octubre de 2013

La tragedia de Lampedusa: ¿dónde está la moral europea?

Barcaza naufragada en Lampedusa. Más fotos aquí
El pasado 3 de octubre murieron probablemente más de 300 personas tras el naufragio de una barcaza, con alrededor de 500 personas, en las proximidades de la isla italiana de Lampedusa. Apenas 155 personas lograron ser rescatadas (información aquí y aquí). Tristemente nos hemos acostumbrado a que miles de inmigrantes clandestinos intenten llegar cada año a Europa cruzando el Mediterráneo con resultados muy similares (más aquí). En los últimos años, los conflictos en los países árabes y africanos han incrementado el número de refugiados y migrantes. Tradicionalmente existe una ruta occidental hacia Canarias y España y otra Oriental por Grecia. El aumento de los controles en ambas rutas ha motivado que los inmigrantes opten por el Mediterráneo central (video sobre las rutas aquí): en esta ruta, Lampedusa (muy cerca de Sicilia) está en todo el epicentro. En cualquier caso, todas las rutas se han vuelto más largas, más peligrosas y sobre todo más caras, lo que ha incrementado el número de traficantes de personas. La ingente inversión de fondos por parte de los organismos europeos en los controles fronterizos (véase Frontex: Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores) no ha surtido los efectos esperados.

domingo, 7 de abril de 2013

Datos sobre la desigualdad en Europa, OCDE, EEUU y China

Os adjunto un resumen del artículo de Wilkinson y Picket titulado "Sociedades disfuncionales ¿por qué tiene importancia la desigualdad? y publicado por La Vanguardia Dossier. Su conclusión es clara allí donde las diferencias entre ricos y pobres es menor, las personas suelen ser más confiadas, hay menos violencia, la vida social es más intensa y la esperanza de vida es mayor. A más desigualdad y menos clase media, más conflictos y problemas sociales. Tonos oscuros implican más desigualdad y problemas sociales, tonos más claros más igualdad y bienestar social.
 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Catorce millones de jóvenes en Europa están sentados en casa, sin hacer nada

Original aquí
Os copio varios párrafos del siguiente artículo que ha aparecido en la prensa holandesa: Los ni-nis, una generación necesitada

(...) Catorce millones de jóvenes en Europa están sentados en casa, sin hacer nada. Esto representa el 15,4% de los jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 29. Algunos no tienen empleo por propia elección, otros se dedican a viajar, pero la mayoría no hace nada. 

(...) El desempleo juvenil costó a los Estados miembros 153.000 millones de euros en 2011, mientras que la cifra era de sólo 119.000 millones en 2008. Y se trata de un cálculo prudente, que incluye únicamente el coste de los servicios sociales y no aspectos como la delincuencia o la sanidad.

(...) Lo sorprendente es que los jóvenes de distintas partes de Europa responden a esta situación de un modo diferente. En los países anglosajones y en Europa Central y del Este, los "ni-nis" se muestran pasivos. Están decepcionados con la sociedad y las instituciones y tienen la sensación de que nadie quiere ayudarles. Su forma de responder es alejarse de la sociedad. A este grupo la política le interesa poco y muchos de estos jóvenes no votan. Se sientan frente al televisor y sus principales características son el aislamiento social y la soledad. Sin embargo, en los países mediterráneos, los jóvenes con este tipo de problemas son políticamente más activos.

(...) Aunque España siempre se menciona como el país con la mayor tasa de desempleo juvenil, la situación en Italia y en Bulgaria es más preocupante. "Los españoles tienen una formación relativamente buena y mucha experiencia laboral. El desempleo juvenil en España es una consecuencia directa de la crisis. Los problemas en Bulgaria y en Italia tienen un carácter más estructural. La educación y la formación no se ajustan a las demandas del mercado. En Italia, los jóvenes se han pasado años sentados en casa, lo que hace que la situación sea más urgente". (...) La única región en Europa en la que los "ni-nis" no se comportarían de un modo vehemente es Escandinavia. "En esos países, todos los jóvenes están igualmente implicados en la sociedad y en la política, tengan o no trabajo y hayan abandonado los estudios o no". "En países como Suecia y Dinamarca las cosas van bien. Apenas existen brechas entre la formación y el mercado laboral. El contraste con Bulgaria o Italia no podría ser mayor".

Podéis consultar las últimas proyecciones del FMI aquí

miércoles, 3 de octubre de 2012

Alemania, su reunificación y la crisis actual en Europa

(...)

La reunificación de Alemania costó cerca de 2.000 millones de euros de transferencias sociales. Es el ejemplo más patente en el mundo de la mala gestión económica. Un récord que el desastre europeo está a punto de batir. No es de extrañar que los ciudadanos alemanes, que ya tuvieron (y aún tienen) que pagar por la reunificación, hoy se nieguen a seguir rascándose el bolsillo por Europa.

Estoy absolutamente convencido de que la antigua República Federal, sin reunificar, habría sabido gestionar mejor la crisis del euro. Contaríamos con una unión bancaria y presupuestaria y la deuda de Grecia se habría eliminado. La integración europea era la razón de ser en última instancia de la antigua República Federal. La crisis habría sido la ocasión de realizar una renovación institucional de la Unión Europea.

En lugar de la unidad europea, procedimos a realizar la unidad nacional. Cambiamos de capital al mismo tiempo que de cultura política, que ahora se encuentra más cerca de Moscú que de Bruselas, París y Londres. Recuerdo la respuesta que me dio un diputado y alto responsable de la CDU hace unos años, cuando le preguntaba sobre la coordinación de las políticas económicas en el espacio europeo: Alemania no coopera a nivel europeo, sino al nivel del G20, los veinte países más industrializados del mundo. Alemania ya no se considera miembro de la Unión Europea, sino una potencia autónoma, que trata de igual a igual a Estados Unidos, Rusia y China, sin preocuparse por las pequeñas molestias, como los Estados europeos.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? La reunificación alemana hizo que se replegara un parámetro fundamental de la dinámica europea y que se basaba en el equilibrio entre los cinco países fundadores (Alemania Occidental, Francia, Reino Unido, Italia, España). No es casualidad que los británicos hayan perdido todo interés en el proyecto europeo tras la reunificación de Alemania. El desinterés progresivo del Reino Unido no ha hecho sino agravar este desequilibrio.

Alemania representa actualmente más de una cuarta parte de la potencia económica europea, pero odia adoptar una función de líder que jamás ha querido en Europa. La antigua República Federal, que sería un socio como los demás, se habría comportado como Países Bajos hoy, es decir, de forma crítica, pero constructiva.

A comienzos de los años 90, era inconcebible que un día Alemania se desviara del consenso europeo. Este desplazamiento se produjo en parte con la llegada de los responsables políticos de Alemania del Este, como Angela Merkel, que no tenían ningún vínculo personal con el proyecto europeo y se desviaron de la integración europea.

Sin embargo, la integración de la antigua Alemania del Este no basta para explicar esta evolución. En los países occidentales también cambiaron las prioridades. Uno de los motivos es económico. Debido al peso de la reunificación, Alemania adoptó la moneda única con una cotización inflada. El resultado fue que, durante 10 años, la política económica alemana consistió en aumentar su competitividad en lugar de intentar reforzar la productividad del espacio europeo en su conjunto. Ahí está una de las principales causas de la crisis actual. La reunificación de Alemania y la de Europa no van a la par y las dos han salido mal económicamente.