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sábado, 15 de noviembre de 2025

Las consecuencias económicas de la paz (1919)... y si Keynes no tuviera razón (debate Ohlin-Keynes)

Posiblemente Las consecuencias económicas de la paz (1919) sea el mejor libro de John Maynard Keynes (Cambridge, 1883-Firle, East Sussex, 1946), uno de los mayores economistas del siglo XX. Durante su vida profesional fue, entre otras cosas, Catedrático en Cambridge, asesor de la Comisión Real para la Moneda y las Finanzas de la India, representante británico en las negociaciones del Tratado de Versalles (1919) (video aquí; audio aquí) y a diferencia de otros economistas amasó una importante fortuna durante el periodo de entreguerras. En dicho libro advierte de las desastrosas consecuencias que el tratado tendría para la economía alemana y para la economía mundial en general. En su opinión, la clave para recuperar la economía europea no eran ni de lejos las indemnizaciones y reparaciones que debía pagar Alemania (se acabaron de pagar en octubre de 2010). Finalmente Keynes acabó dimitiendo y escribiendo Las consecuencias económicas de la paz. Dicho libro está dividido en siete capítulos: Introducción, Europa antes de la guerra, La Conferencia, El Tratado, Reparaciones, Europa después del tratado y Los remedios. Parte de sus impresiones personales (en el primer recuerdo) lo tenéis en un libro titulado Dos Recuerdos. Otros libros destacables de Keynes son Ensayos de Persuasión (1931) (tenéis una recensión aquí) y su famosa Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936). Igualmente son muy recomendables los libros de Robert Skidelsky (artículos aquí y aquí) sobre la figura de Keynes: El regreso de Keynes (2013) y Keynes (2013). Sobre "Las Consecuencias Económicas de la Paz", véase Keynes's Economic Consequences of the Peace after 100 Years of Polemics and Policy (recensión aquí).

viernes, 23 de junio de 2017

Recomendación: Los Vencidos de Robert Gerwarth


Recientemente la Unión Europea (UE) ha recibido el Premio Princesa de la Concordia 2017 debido a que ha contribuido a difundir valores como la libertad, los derechos humanos y la solidaridad. Determinados sectores políticos han criticado este premio (por ejemplo, aquí) debido fundamentalmente a su política migratoria. Es cierto, que la UE debe mejorar su exceso de burocracia, su política con los refugiados y/o las diferencias económicas entre sus miembros. En mi opinión, hay que aceptar con fairplay todas estas críticas para seguir avanzando hacia una Europa más fuerte y solidaria en todos los sentidos. Sin embargo, basta repasar la historia de Europa desde 1914 para afirmar que prácticamente nadie hubiera apostado porque en la actualidad existiera una Unión Europea con 27 estados miembros (excluyendo a Gran Bretaña). A tales efectos, se puede leer el fantástico libro de Keith Lowe que disecciona lo que era Europa entre 1945 y 1950 al acabar la Segunda Guerra Mundial (II GM): un Continente Salvaje donde todo valía (más detalles aquí). Más recientemente (abril 2017), me gustaría recomendar el libro de Robert Gerwarth: Los vencidos. Por qué la Primera Guerra Mundial no concluyó del todo (1917-1923). Gerwarth ha escrito un libro magnífico, excelente sobre lo que sucedió en los países que perdieron la Primera Guerra Mundial (I GM).

El panorama era desolador. Según el autor (p. 30), “la Europa de posguerra, durante el periodo que va desde la conclusión oficial de la Gran Guerra, en 1918 hasta la firma del Tratado de Lausana, en julio de 1923, fue el lugar más violento del planeta. Aunque no contabilicemos los millones de personas que fallecieron a causa de la pandemia de gripe española entre 1918 y 1920, ni los cientos de miles de civiles de la zona comprendida entre Beirut y Berlín que murieron de hambre como consecuencia de la decisión de los Aliados de mantener el bloqueo económico tras el fin de las hostilidades, más de cuatro millones de personas -una cifra superior a la suma de víctimas mortales de Gran Bretaña, Francia y EEUU durante la guerra- fallecieron a consecuencia de los conflictos armados en la Europa de posguerra. Por añadidura, millones de refugiados empobrecidos procedentes de Europa Central, Oriental y Meridional vagaban por el paisaje de Europa Occidental, arrasado por la guerra, en busca de seguridad y de una vida mejor”.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

25 de diciembre de 1914: Feliz Navidad

Original aquí
En diciembre de 1914 soldados alemanes, británicos y franceses luchaban entre sí en los frentes de Bélgica y Francia. De forma sorprendente, al llegar el día de Nochebuena, en varios puntos del frente Occidental los alemanes colocaron árboles iluminados en los parapetos de las trincheras. La respuesta no se hizo esperar: los aliados declararon un alto el fuego de forma espontánea. Este episodio se conoce como la tregua de Navidad de la Primera Guerra Mundial.

Según Stanley Weintraub (Silent Night: The remarkable Christmas Truce of 1914), la tregua surgió entre la tropa pese a los numerosos edictos y advertencias anticonfraternización. Tras gritar promesas como "Tú no disparar, nosotros no disparar", algunos de los hasta entonces enemigos decidieron cantar conjuntamente villancicos. Otros salieron de las trincheras para estrecharse la mano y furmarse un cigarrillo juntos. El soldado británico Marmaduke Walkinton (véase Imperial War Museum) relata que "estábamos en primera línea, a unas 300 yardas (270 metros) de los alemanes. Creo que fue el día de Nochebuena, cuando estuvimos cantando villancicos y los alemanes hacían lo mismo. Nos gritábamos los unos a los otros, comentarios groseros, la mayor parte del tiempo chistes verdes. De pronto, un soldado alemán dijo: ‘Mañana vosotros no disparáis y nosotros tampoco’. Y la mañana llegó y ninguno de los dos bandos disparamos". Para Colin Wilson, de la Guardia Granadera británica, la tregua también empezó con villancicos, seguida de una invitación de las tropas alemanas. "Escuchamos a un soldado alemán cantando ‘Noche de Paz’, en alemán, naturalmente. Después, cuando terminó de cantar, los alemanes nos gritaron todo tipo de felicitaciones navideñas a través de la tierra de nadie".

Muchos acordaron que la tregua seguiría en vigor el día de Navidad, para poder verse de nuevo y enterrar a los muertos de ambos ejércitos. Cada bando ayudó al contrario a cavar tumbas y celebrar ceremonias de los caídos, incluso en una de ellas un capellán escocés hizo una lectura bilingüe de un salmo. Los soldados intercambiaron comida y regalos que les habían enviado desde sus casas, y botones del uniforme para guardarlos de recuerdo e incluso jugaron al fútbol (más detalles aquí).

Nadie quería seguir con la guerra asegura Weintraub. Pero los mandos superiores y los políticos sí y amenazaron con castigar a quien desobediese. Desafortunadamente con el año nuevo ambos bandos reanudaron su actividad, pero en sus cartas y diarios los soldados reflejaron el grato recuerdo de la tregua: "Qué maravilloso y qué extraño al mismo tiempo". De hecho, durante los últimos días del año de 1914 se publicaron numerosas cartas de soldados que reflejaban los hechos acaecidos durante esos días. Más detalles en Christmas Truce: The western Front December 1914 o Truce: The Day the Soldiers Stopped Fighting.

Os recomiendo, la película Feliz Navidad (2005) (video aquí)

martes, 29 de julio de 2014

Todo tiende a la catástrofe y el colapso. Yo estoy acelerado y feliz. ¿No es horrible ser así?

Fuente The Economist
Quien escribió esto fue Churchill a su mujer el 28 de julio de 1914. Probablemente su opinión fuera completamente diferente cuatro años después. Incluso antes. Antes de 1914 Gran Bretaña era el principal prestamista y acreedor de la economía mundial. Una vez finalizada la contienda en 1918, Gran Bretaña se convirtió en un país deudor con los EEUU al tiempo que perdió su hegemonía política y económica en el mundo. El propio Churchill calificó posteriormente en The Gathering Storm el periodo comprendido entre 1914 y 1945 como la Segunda Guerra de los Treinta Años (Second Thirty Years War) con diferentes episodios bélicos: Guerra de los Balcanes (1912-13), Primera Guerra Mundial (1914-18), la Guerra Civil Rusa (1917-1923), la guerra entre Ucrania y la URSS (1917-21), la guerra entre Polonia y la URSS (1919-1921), la Guerra Civil Española (1936-39) y la Segunda Guerra Mundial (1939-45). Incluso para algunos historiadores e intelectuales se puede hablar de una gran guerra civil europea con varios ingredientes adicionales: nacionalismo, fascismo (nazismo) y comunismo. Para saber más sobre la Primera Guerra Mundial tenéis los excelentes enlaces de la BBC: 37 Days: Countdown to World War One; World War One y Did the World War One nearly bankrupt Britain?


lunes, 7 de julio de 2014

Mapas, Caricaturas y Fotografías sobre la Primera Guerra Mundial

En las últimas décadas del siglo XIX se hicieron muy populares en Europa los mapas que incluían símbolos, animales y figuras históricas con una fuerte dosis de humor y cinismo sobre los principales estereotipos de las distintas naciones. Más detalles aquí. Abajo tenéis una pequeña muestra sobre la Primera Guerra Mundial.



No obstante, si algo revolucionó la forma de ver las cosas fue la fotografía. Tenéis una amplia colección de fotos sobre la Primera Guerra Mundial aquí, aquí (el powerpoint se basa en estas fotos) aquí, aquí, aquí, aquí y aquí (fotos en color proporcionadas por Anton Orlov). Os dejo una pequeñísima muestra abajo.

domingo, 29 de junio de 2014

28 de junio de 1914: Europa se suicida en Sarajevo


Soldados arrestando a Princip. Original aquí
28 de junio de 1914. 11.00 horas. Día de San Guido. Aniversario del desastre y derrota serbia en la batalla de Kosovo en 1389. En el Campo de los Mirlos, comenzó la dominación otomana en los Balcanes que duraría casi 5 siglos. Serbia no alcanzaría su independencia (gracias al apoyo ruso en su lucha contra el Imperio Otomano) hasta el Tratado de Berlín en 1878. Este tratado prohibió taxativamente la unión de Serbia con el Principado de Montenegro. Al mismo tiempo estableció que la provincia otomana de Bosnia y Herzegovina fuese administrada por el Imperio Austrohúngaro, aunque siguiera perteneciendo a los otomanos. Finalmente Austria-Hungría se anexionó Bosnia y Herzegovina en 1908 desatando una crisis que a punto estuvo de ocasionar la Primera Guerra Mundial. Rusia y Austria-Hungría eran enemigos irreconciliables. Su rivalidad quedaba patente en los Balcanes. Mientras tanto Inglaterra solía apoyar a todo aquello que fuese en contra de Rusia... hasta que apareció Alemania como el gran rival político y económico.