sábado, 22 de septiembre de 2018

Por qué algunos países de Europa del Este no quieren refugiados en sus fronteras


Uno de los hechos más sorprendentes de la actual crisis de refugiados –en su inmensa mayoría procedentes de Siria- es la negativa de algunos grupos sociales y países europeos concretos a permitir su entrada (detalles aquí). La pregunta es clara: ¿por qué la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Rumania son tan reticentes y se niegan a recibir refugiados procedentes de Siria? Difícil respuesta. En principio, estos países tienen un PIB per cápita inferior a los países occidentales (detalles aquí) y son antiguos países del bloque soviético durante la Guerra Fría. Desde las ciudades de Europa Occidental esto se percibe como una falta de solidaridad y más aún si cabe cuando estos países han recibido generosas ayudas de la Unión Europea. Por otro lado, el ejemplo dado por Alemania (más detalles aquí y aquí) ayuda a que este país se reconcilie con la historia.

viernes, 21 de septiembre de 2018

¿Por qué se rindió Japón el 15 de agosto de 1945?

Original The Economist
Aunque la guerra ya había finalizado en Europa debido a la rendición alemana el 8 de mayo, la II Guerra Mundial no finalizó hasta que Japón se rindió incondicionalmente el 15 de agosto de 1945. ¿Por qué se rindió Japón? Aparentemente todo apunta al lanzamiento de las bombas atómicas. Los hechos son sobradamente conocidos. El 6 de agosto de 1945 el avión estadounidense Enola Gay lanzó la primera bomba atómica (Little Boy, basada en uranio) sobre Hiroshima. Los efectos fueron devastadores: murieron más de 80.000 personas y más del 80% de los edificios fueron destruidos o quedaron severamente dañados. Posteriormente fallecerían entre 90.000 y 166.000 debido a las heridas sufridas en la explosión y a los efectos de la radiación. Tres días después, el 9 de agosto, se lanzó una segunda bomba (Fat Man, basada en plutonio) sobre Nagasaki causando de forma inmediata más de 40,000 muertes.


miércoles, 19 de septiembre de 2018

¿Por qué hay guerras en Oriente Próximo? Tratado Sykes-Picot (1916), Declaración Balfour (1917) y Conferencia de El Cairo (1921)


Max von Oppenheim (ficción). Holy War
En mayo de 1916 Gran Bretaña y Francia acordaron de forma secreta como se repartirían el Imperio Otomano (cuyos territorios iban desde el Bósforo hasta el golfo Pérsico), en caso de que ganaran la Primera Guerra Mundial. De esta forma, se aseguraban el control de una zona geoestratégica sumamente importante para el suministro futuro de petróleo. Este tratado se denominó Sykes-Picot (debido a sir Mark Sykes y a François Georges-Picot).

Las implicaciones de este tratado y cómo se llegó a este pacto fueron muy complejas. Veámoslas. A finales del siglo XIX, los alemanes ven prioritario la construcción del ferrocarril Berlín-Constantinopla-Bagdad: una segunda línea debería transcurrir hacia Damasco vía Medina (S. McMeekin, The Berlin-Baghdad Express: The Ottoman Empire and Germany's Bid for World Power, 1898-1918). Se estimaron casi 2,000 kilómetros de longitud. A los proveedores financieros que participaron se les garantizaría los ingresos del transporte ferroviario y los derechos para perforar pozos en busca de petróleo en un margen de 19 kilómetros a cada lado de la línea durante los siguientes 99 años. El ferrocarril comenzó a construirse en 1903 (su finalización se produjo en la década de 1940). Obviamente esto choca con los intereses británicos. La arteria principal del Imperio Británico es el Canal de Suez vital para la ruta marítima hacia la India.

lunes, 17 de septiembre de 2018

¿Por qué Napoleón perdió en Waterloo?



Prusianos atacando en Waterloo. A. Northern, c, 1863
El 18 de junio de 1815 las tropas Napoleónicas fueron derrotadas definitivamente en Waterloo, efeméride de la cual se han cumplido hace poco 200 años. Mucho se ha escrito sobre lo que sucedió en Waterloo. Personalmente os recomiendo el reciente libro de Barbero (Waterloo. La última batalla de Napoleón) y un clásico de 1976 del especialista militar John Keegan (El rostro de la batalla) (más libros aquí y aquí); la película Waterloo (1970); y si os fascinan mucho las recreaciones históricas os recomiendo iros directamente cada año a la localidad belga de Waterloo. Sin embargo, probablemente lo más interesante sea centrarse en las razones que llevaron a la derrota definitiva de los ejércitos franceses y en sus consecuencias geopolíticas y económicas.

Napoleón, 1804. JL David, Louvre
Poco antes de coronarse emperador (aunque tal vez lo más exacto sería decir autocoronarse) el 2 de diciembre de 1804, Napoleón escribió a su hermano: “Estoy destinado a cambiar la faz del mundo; al menos eso creo. Tal vez algunas ideas de fatalidad se mezclan en este pensamiento, pero no la rechazo; creo incluso en ellas y esta confianza me da los medios del éxito”. Tras Waterloo, se comprobó que no era cierta la leyenda que decía: “La Guardia muere y se rinde”. Lo que acabaría imponiéndose será la doctrina Palmerston: “El reino (Gran Bretaña, GBR) no tiene enemigos perpetuos ni amigos eternos; solo tiene intereses”.

¿Por qué perdió Francia la guerra (detalles sobre la cronología de las Guerras Napoléonicas aquí, aquí y aquí? Voy a esgrimir tres razones.