domingo, 27 de noviembre de 2022

¿A quién favorece y a quién perjudica la inflación y la deflación? Desempleo, deflación y deuda

Original aquí
En principio, la inflación ayuda a los deudores y perjudica a los acreedores. Con la deflación ocurre justo lo contrario: perjudica a los deudores y ayuda a los acreedores. Dado que las personas ricas tienen muchas más probabilidades de ser acreedores y de tener dinero en el banco y acciones; es bastante probable que la inflación no les guste en exceso. Por su parte, las clases medias suelen tener hipotecas y saldos pendientes en las tarjetas de crédito; por consiguiente, tratarán de evitar una deflación (más detalles en Krugman: el comité de la deflación). Para Friedman la inflación y la deflación son siempre problemas monetarios: la inflación se debe a un exceso de dinero en la economía (sin crédito bancario no hay inflación), mientras que la deflación se debe a una insuficiencia de liquidez. Para este autor, los banqueros centrales para contener una depresión "deben subirse a un helicóptero lleno de dinero y esparcirlo": metáfora del helicóptero (más detalles sobre inflación y deflación aquí, aquí, aquí y aquí).

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Hiperinflación o deflación en Alemania, ¿qué facilitó el ascenso de Hitler al poder?

Hannover, 1930 (desempleados). Original aquí
En Alemania la memoria económica presenta ciertas lagunas y es sorprendentemente selectiva. En la actualidad, casi todo el mundo recuerda la inflación de Weimar (véase la Revolución de noviembre de 1918) a principios de la década de 1920. Bien es cierto, que los comienzos no fueron nada fáciles. En sus primeros cinco años de existencia, la extrema derecha asesinó a los dos líderes comunistas -Rosa Luxemburg (1919) y Karl Liebknecht (1919)- pero también al ministro de Relaciones Exteriores y empresario Walther Rathenau (1922). Sin embargo, apenas se recuerda la deflación y la austeridad adoptada entre 1930 y 1932 (siguiendo las pautas del patrón oro) bajo el mandato del canciller Brüning, que permitió el éxito electoral de Adolf Hitler (The Economist: Germany's hyperinflation phobia; voxeu.org: How failing banks paved Hitler's path to power: Financial crisis and right-wing extremism in Germany, 1931-33; NadaEsGratis: Hiperinflación y populismos: Alemania 1923)

lunes, 21 de noviembre de 2022

Las consecuencias económicas de la paz (1919)... y si Keynes no tuviera razón (debate Ohlin-Keynes)

Posiblemente Las consecuencias económicas de la paz (1919) sea el mejor libro de John Maynard Keynes (Cambridge, 1883-Firle, East Sussex, 1946), uno de los mayores economistas del siglo XX. Durante su vida profesional fue, entre otras cosas, Catedrático en Cambridge, asesor de la Comisión Real para la Moneda y las Finanzas de la India, representante británico en las negociaciones del Tratado de Versalles (1919) (video aquí; audio aquí) y a diferencia de otros economistas amasó una importante fortuna durante el periodo de entreguerras. En dicho libro advierte de las desastrosas consecuencias que el tratado tendría para la economía alemana y para la economía mundial en general. En su opinión, la clave para recuperar la economía europea no eran ni de lejos las indemnizaciones y reparaciones que debía pagar Alemania (se acabaron de pagar en octubre de 2010). Finalmente Keynes acabó dimitiendo y escribiendo Las consecuencias económicas de la paz. Dicho libro está dividido en siete capítulos: Introducción, Europa antes de la guerra, La Conferencia, El Tratado, Reparaciones, Europa después del tratado y Los remedios. Parte de sus impresiones personales (en el primer recuerdo) lo tenéis en un libro titulado Dos Recuerdos. Otros libros destacables de Keynes son Ensayos de Persuasión (1931) (tenéis una recensión aquí) y su famosa Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936). Igualmente son muy recomendables los libros de Robert Skidelsky (artículos aquí y aquí) sobre la figura de Keynes: El regreso de Keynes (2013) y Keynes (2013).

viernes, 11 de noviembre de 2022

Los orígenes de la teoría cuantitativa del dinero

El cambista y su mujer, M. van Reymerswaele (1539)
Martín de Azpilcueta (1492-1586) es considerado uno de los personajes más importantes de la Escuela de Salamanca o Escolástica Tardía. Con 32 años inició su etapa en la Universidad de Salamanca ocupando la cátedra de Prima en Cánones. En 1537, se trasladó a la Universidad de Coimbra para ocupar la misma cátedra que impartía en Salamanca. En 1556 regresó a España, pero diez años después viajó a Roma para defender al arzobispo de Toledo (Bartolomé de Carranza) de la Inquisición. Allí residirá hasta su fallecimiento en 1586. Para muchos especialistas, Martín de Azpilcueta es considerado el padre de la teoría cuantitativa del dinero (el valor de la moneda varía inversamente con su oferta): “En las tierras do ay gran falta de dinero, todas las otras cosas vendibles, y aun las manos y trabajos de los hombres se dan por menos dinero que do ay abundancia del; como por la experiencia se ve que en Francia, do ay menos dinero que en España, valen mucho menos el pan, vino, paños, manos, y trabajos; y aun en España, el tiempo, que avia menos dinero, por mucho menos se davan las cosas vendibles, las manos y los trabajos de los hombres, que despues que las Indias descubiertas la cubrieron de oro y plata. La causa de lo qual es, que el dinero vale mas donde y quando ay falta del, que donde y quando ay abundancia”. Este fragmento, perteneciente al trabajo Comentario Resolutorio de Usuras, prueba que Martín de Azpilcueta se anticipó a las reflexiones que Jean Bodin escribió en 1568 sobre las variaciones de precios que se estaban produciendo en Europa. No obstante, sería el economista estadounidense Irving Fisher (1867-1947) en el siglo XX quien presentó el desarrollo más completo mediante la fórmula matemática M*V=P*T; donde M es la oferta monetaria, V es la velocidad de circulación del dinero, P es el nivel general de precios, y T las transacciones que tienen lugar en un año. Los economistas asumen que V es constante y que la cantidad de transacciones (T) depende de la tecnología de los productores y la demanda de los consumidores (siendo estos dos elementos los que fijan el precio). La conclusión es clara: si V (velocidad) y T (transacciones) se mantienen constantes, un aumento en la oferta monetaria provocará un incremento en el nivel de precios en la misma cuantía. De forma crítica, Keynes sugirió que la velocidad del dinero no es constante: tiende a crecer en los periodos de inflación elevada y a disminuir en las recesiones. Por el contrario, Friedman apoyó la teoría cuantitativa argumentando que la demanda de dinero real de las personas depende de su riqueza.