domingo, 3 de noviembre de 2019

Los grandes empresarios capitalistas en EEUU, 1850-1890

Original aquí
Tras el final de la Guerra de Secesión (1861-65) que ocasiona más de 600,000 muertos, EEUU asiste perpleja -el 15 de abril de 1865- al asesinato de su presidente Abraham Lincoln. Es claramente un país dividido.

Sorprendentemente en poco más de 40 años se convierte en una de las primeras potencias económicas mundiales. Los factores que explican este ascenso se relacionan con la inmigración europea, la abundancia de recursos naturales, el buen funcionamiento de las instituciones (democracia), la innovación tecnológica y empresarial e incluso unos niveles de vida para la población que bien quisieran sus homónimos europeos. 


Livingston Avenue Bridge, c. 1866
En los años previos a la Guerra de Secesión, Cornelius Vanderbilt, apodado El Comodoro, se hizo millonario gracias a su flota de barcos y ferries en la costa este. Sin embargo, en su opinión el futuro está en los ferrocarriles (aquí y aquí). Y en efecto, al final de la Guerra Civil es el hombre más rico de EEUU. Para hacerse con el control completo del mercado ferroviario bloquea el acceso a Nueva York a través del puente de Albany del cual es propietario. Bloqueando dicho puente ninguna línea ferroviaria de la competencia podrá acceder al puerto de Nueva York. De esa forma impide que miles de toneladas lleguen al resto del país lo cual termina poco a poco con sus competidores. Por consiguiente, los presidentes de las compañías rivales necesitan vender sus acciones para evitar pérdidas mayores. Vanderbilt compra la mayoría de las acciones y posibilita que la NY Central Railroad se convierta en la compañía más importante (la Estación Central de New York es obra del Comodoro, el 2 de febrero de 2013 cumplió su centenario).

Pennsylvania, c. 1859. Imagen original aquí
No obstante, para asegurarse su dominio entre las compañías ferroviarias necesita asegurarse el transporte del queroseno: un derivado del petróleo que se utiliza para iluminar las ciudades y los hogares. Para hacerse con el suministro de queroseno contacta con Rockefeller asentado en Cleveland (este de Ohio) cercano a los yacimientos de petróleo descubiertos en Pennsylvania en 1859. El acuerdo Vanderbilt-Rockefeller (por cierto, Rockefeller llegó tarde a dicho encuentro porque perdió el tren… dicho tren descarriló y Rockefeller salvó la vida) facilita a este último el transporte a bajo coste por lo que apuesta por incrementar la producción en queroseno basándose en el refinado de alta calidad, el almacenaje, las instalaciones para el embarrilado y el transporte. Se crea la Standard Oil (podéis leer el libro de Ida Tarbell) atrayendo a nuevos inversores y accionistas. Sin embargo, Rockefeller quiere más. En principio, quiere que su petróleo llegue a todos los sitios no sólo a Nueva York. Así que contacta con los grandes rivales de Vanderbilt: Thomas Scott presidente de la Pennsylvania Railroad y su asistente Andrew Carnegie. La jugada de Rockefeller es maestra: enfrentando a las dos grandes compañías ferroviarias puede controlar el mercado del queroseno. Con los beneficios compra a la gran mayoría de las refinerías del país y cierra aquellas factorías que no son rentables (Masacre de Cleveland, 1872), así hasta monopolizar el 90% del suministro del petróleo y queroseno.

Imagen aquí
Ante este panorama las empresas ferroviarias deciden aliarse entre sí para que Standard Oil pague unas tarifas de transporte más elevadas. La respuesta de Rockefeller no se hace esperar: decide transportar el petróleo construyendo un enorme oleoducto que permita expulsar a las compañías ferroviarias del mercado del petróleo para siempre. Construye un oleoducto de más de 6.500 km atravesando Ohio y Pennsylvania que conecta los pozos de petróleo con las refinerías de Rockefeller. El astuto Rockefeller sabe que sin el petróleo (representa el 40% del cargamento de los trenes) los ferroviarios van a tener que luchar (y mucho) para sobrevivir. Y sucede lo que tiene que suceder. Explota la burbuja ferroviaria: demasiados trenes que no transportan nada, los ferrocarriles no pueden sobrevivir sin el petróleo de Rockefeller. Los inversores y accionistas huyen. Es el pánico financiero de 1873: un tercio de las 360 compañías ferroviarias están en bancarrota. Wall Street cierra durante 10 días seguidos. Al mismo tiempo, aumenta el desempleo y la miseria (es lo que conlleva el cierre de empresas). Sin embargo, el oleoducto de Rockefeller no llega a todos los sitios. De hecho, para llegar a Pittsburgh debe seguir utilizando los trenes de la Pennsylvania Railroad. Incluso Scott y Carnegie tratan de presionar a Rockefeller construyendo su propio oleoducto. La respuesta es muy arriesgada por parte de Rockefeller: cierra sus refinerías de Pittsburgh. Esto supone una pérdida importantísima para Standard Oil, pero las cosas son mucho peores para la Pennsylvania Railroad. A mediados de julio de 1877, aumentan los despidos y se reducen drásticamente los salarios. La violencia en la ciudad de Pittsburgh se salda con la quema de 39 edificios, 1200 vagones y la muerte de más de 25 personas. La compañía de Thomas Scott está al borde del precipicio. Las compañías ferroviarias están fuera del mercado del petróleo. Rockefeller ha ganado.

Carnegie Steel Co. Original aquí
Años atrás, Carnegie, protegido de Thomas Scott, previendo este panorama ha decidido apostar por otra industria: el acero. Gracias a la ayuda financiera de Scott, Carnegie construye su primera planta siderúrgica a las afueras de Pittsburgh. Entre 1868 y 1874 construye el Puente de Eads (San Luis) que conecta Missouri (oeste) con Illinois (este). Para que la producción de acero sea eficiente utiliza el método Bessemer que reduce el tiempo de fabricación de un rail de ferrocarril de 2 semanas a 15 días. Una vez probada la eficacia del acero, Carnegie va a utilizar el acero en la construcción de vías de ferrocarril y en la construcción de rascacielos. Para impulsar todavía más su industria del acero firma una alianza con Henry Frick, uno de los grandes magnates del carbón. El resultado es extraordinario: Carnegie Steel monopoliza la industria del acero norteamericana en pocos años. Sin embargo, el accidente de Johnstown en 1889 y los graves incidentes de 1892 deterioraran gravemente la reputación de Andrew Carnegie. ¿Qué sucedió exactamente? El 30 de mayo de 1889, un lago artificial cerca de Johnstown rompió los diques matando a más de 2,000 personas. El accidente fue debido a una negligencia de Frick (director general de Carnegie’s Steel), quien no obstante salió del paso pagando una pequeña multa. En ese mismo año más de 22,000 trabajadores del ferrocarril murieron o resultaron heridos. En 1892 se produjo una huelga de trabajadores del acero en la Carnegie’s Steel Company de Homestead (Pennsylvania) motivada por la reducción salarial a obreros que trabajaban 12 horas diarias durante 6 días a la semana. El propio Frick intentó sofocar la huelga con la ayuda de mercenarios procedentes de la agencia Pinkerton. La huelga finalizó con la intervención del ejército. Murieron nueve personas y resultaron heridas decenas. Días después el anarquista Alexander Berkman disparó tres tiros sin éxito sobre Frick. En 1893 cerraron 642 bancos y 16,000 negocios: 3 millones de trabajadores sobre un total de 15 perdieron empleo (20% sobre la población activa). Un año después 300,000 desempleados marcharon hasta Washington DC para pedir ayuda contra la depresión. En 1894 la huelga contra la compañía ferroviaria Pullman Palace Car Company provocó que en julio el presidente demócrata Grover Cleveland enviase tropas federales a Chicago, desconociéndose el número exacto de víctimas. En suma, Carnegie no pudo desbancar a Rockefeller (momentáneamente) como el hombre más rico del mundo.

World's Columbian Exposition of 1893
Finalmente, serían JP Morgan (dedicado a la Banca de Inversión) y sus negocios de electricidad los que cuestionarían la supremacía económica de Rockefeller. A finales del siglo XIX, John Pierpoint Morgan apoyó a Thomas Edison y a la corriente continua frente a Westinghouse y Nikola Tesla que apoyaban la corriente alterna. La fantástica exhibición que realizan Westinghouse y Tesla en la Exposición Universal de Chicago (1893) les permite hacerse con el contrato para generar electricidad en la central hidroeléctrica (la cual permitirá alumbrar la costa este y a los estados del noreste) que se está construyendo en las cataratas de Niágara. La respuesta de JP Morgan no se hizo esperar. Amenazó a Westinghouse con demandas y juicios interminables por las patentes eléctricas. Westinghouse al no tener recursos financieros para hacer frente a los litigios cedió finalmente a Morgan las patentes. Posteriormente Morgan se deshizo de Edison comprando todas sus acciones y cambiando el nombre de Edison Electric por General Electric, la cual emplearía la corriente alterna (Tesla tenía razón!!!!). Rockefeller tiene un serio problema. Standard Oil necesita un nuevo producto para que la compañía sea rentable. El queroseno ha dejado de ser rentable y va a ser sustituido por la electricidad. No obstante, tendrá suerte. Aparece el automóvil y el motor de combustión interna que utilizan la gasolina que procede del refinado del petróleo. Sigamos con JP Morgan. Nuestro amigo se beneficia de la guerra y de la rivalidad de Rockefeller y Carnegie, para conseguir el monopolio completo del acero. En 1901 Morgan compró por 480 millones de dólares (el presupuesto federal de EEUU ascendía a 300 millones), la Carnegie Steel Company, que acabó fusionándose con su Federal Steel, para crear la U.S. Steel, la mayor empresa del mundo. Andrew Carnegie se convierte en la mayor fortuna personal, y JP Morgan controla el sector financiero, la industria eléctrica, el acero y gran parte del negocio ferroviario (gracias a la reestructuración del sector que hizo la Banca Morgan fusionando y cerrando compañías entre 1873 y 1893; sobre los pánicos financieros entre 1873 y 1893, aquí). 

Continuará...

No hay comentarios: