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| Gustavo II Adolfo (1594-1632). Original aquí. |
Aunque desde mediados del siglo XVI la corona sueca se había ido asentando, fue con el monarca Gustavo II Adolfo (1611-32) cuando alcanzó su etapa de máximo explendor. Su objetivo principal consistió en intentar controlar por completo el Mar Báltico al tiempo que quiso extender la causa protestante. Para financiar tal objetivo se apoyó en la producción minera del país, en el desarrollo de la industria
metalúrgica y en la alianza con Francia. Contó con un fuerte apoyo de la nobleza sueca (la cual vio aumentados sus privilegios y su
posición a cambio de colaboración militar y
política) y con un importante respaldo social que le permitió reclutar un ejército integrado mayoritariamente por soldados suecos -reclutados de forma casi obligatoria, en un claro antecedente de las milicias nacionales- y en menor medida por mercenarios extranjeros,
especialmente alemanes. Los éxitos de su política exterior fueron evidentes: tratado de Knäred (1613) con Dinamarca que permitió a los barcos suecos la libertad de navegación; tratado de Stolbovo (1617) con Rusia, que implicó los territorios de Carelia e Ingria; y el tratado de Altmark (1629) con Polonia, que supuso Livonia, algunos puertos situados en Prusia
oriental y los beneficios aduaneros de Danzig.

